Una hostia bien dada

Created with Sketch.

Una hostia bien dada

Hay momentos en la vida en los que recibes una buena hostia. Lejos de reaccionar ante ella con dolor, llanto o quejarse de haberla recibido, debemos aprender de esa hostia. A veces necesitas que esa hostia llegue a ti para reaccionar y darte cuenta de que algo en tu vida debe cambiar.

 

Seguramente pienses, o sepas ya, que en tu vida existen ciertas cosas que quieres o debes cambiar, pero que al día de hoy siguen ahí, firmes e inalterables, y apenas mueves un solo músculo para cambiarlas. Así sigues hasta que recibes la hostia, esa gran hostia que te abre los ojos y te hace levantarte para intentar cambiar algo de verdad.

 

 

Las hostias que da la vida… Son duras. Son de esa clase de hostias que suenan, duelen y retumban en tu cabeza durante un tiempo. Y no pienses que las verás venir, pues llegarán en cualquier momento y sin previo aviso.

Estas a tiempo de cambiar, de cambiar en ese aspecto y ahorrártela. Pero si este mensaje te ha llegado tarde y no pudieras evitarla, no hay opción a caerse, tocará aprender de ella y cambiar, ya que no volverás a ser el mismo que eras antes de su visita.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Nos obligan a avisarte de que si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar