La guerra entre Rusia y Ucrania puede parecer lejana y extranjera. Algo que no tiene por qué afectarnos ya que es un conflicto entre dos países externos a nosotros y externos a Europa. 

El conflicto geopolítico vuelve a resurgir, aprovechando cualquier mal movimiento de Putin o Rusia para atacar contra ellos. Independientemente de esta guerra que ya existía en Ucrania, ha comenzado otra guerra, que también existía de antes, en el conflicto internacional. EEUU no puede dejar pasar esta oportunidad para ganar puntos frente a la potencia de Rusia (que ya le estaba alcanzando), por lo que ha creado todo un imperio mediático para volver a la población en contra de su enemigo histórico, Rusia, sin importarle siquiera si hacer algo por el pueblo ucraniano, solo propaganda.

¿Y en Europa? Que vamos a decir de una potencia satélite de EEUU… Una Europa que no juega en la misma liga internacional que si juegan EEUU, Rusia y China. A pesar de que nuestro potencial debería ser suficiente para estar a la altura, por motivos políticos siempre hemos ido acompañando y haciendo caso a todo lo que EEUU decía o quería, apostando y luchando por sus intereses y no por los nuestros. 

Cada vez estamos más cerca. Y digo esto porque parece que EEUU nos ha metido en un conflicto, que en principio ni nos va ni nos viene, y al que puede que nos veamos inmersos de cabeza muy muy pronto. Incluso ya he escuchado a algún gobernante justificarse para un conflicto armado contra Putin. 

Se acercan nubarrones y puede ser que la guerra con Rusia se extienda a la parte europea más pronto que tarde. Aún así, tendremos tiempo de actuar y verlo venir, pero antes de que todo el mundo se vuelva loco en el último momento, tendremos que dedicar tiempo a pensar, organizarnos y prepararnos para lo que pueda llegar del Este.